Los Tudor

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 Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)

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Danny Hietala

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MensajeTema: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Jue Ago 05, 2010 7:13 pm

Serian sobre las 7 de la mañana, habia tardado media hora en levantarme y recomponerme, una mala noche...mejor dicho, otra mala noche, no se dormia nada bien en la habitación aquella, además, cuando hacia frío, hacia el dobre de frío dentro que fuera, como se entendia, nadie lo sabe, deberia estar acostumbrado y en verdad lo estaba, a comparacion de mis compañeros tenia más aguante, pero costaba levantarse cuando estabas metido en la cama tan bien...o no tan bien, pero la cosa es que no daba gusto levantarse para ponerse a trabajar muchas horas, lloviera, nevase, hiciera sol, no, no apetecia.

En realidad deberia haberme puesto a trabajar a las 6 y media o antes incluso, pero me dormí, deberia haberme acostumbrado, llevaba como 11 años trabajando aqui, solo conocia el verbo trabajar, haz esto, haz lo otro, lo odiaba, siempre igual, ni siquiera sabia leer, y eso me frustraba.

Me cambié y vesti con la ropa de trabajo ( y unica ropa) para ir a los jardines, estaban bastante mal, les hacia falta cortarle ramas, y regarlo un poco, para cuando se despertaran los señores estuviera como nuevo, asi que cogi una de las herramientas y empecé a cortar sin mucho animo, ya que andaba cansado, no habia pegado ojo, y ese comienzo a calorcito de mañana no ayudaba, solo cansaba y daba más ganas de descansar esas horas de desvelo.

Anduve por alli cortando, no se oia ni una voz, solo los pajaros que empezaban a cantar, el viento, creo que solo por eso daba gusto levantarse a esas horas, bueno, tambien se oian ruidos en la cocina, pero no eran muy escandalosos, solo cuando alguna cacerola caia, pero tampoco, ni siquiera se oia a los caballos...era perfecta esta sintonia, me relajaba, pero ya empezaba a tener calor...si, el problema de ser del norte es que a la minima tienes calor, y me quité la camisa, cuando viera que algun vigilante venia, me la pondría, pero de mientras me la quité y me la tiré al hombro, mientras seguia cortando.
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Ana Jagellón

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Jue Ago 05, 2010 7:37 pm

La mañana comenzaba a entrar por la ventana del cuarto. Los pequeños rayos de luz, empezaban a adentrarse, casi descaradamente, por la habitación. Iluminando cada pequeño rincón que quedaba ajeno a ojos de cualquier visitante.

Lentamente fui abriendo mis ojos, dejando que la luz de la mañana los castigara un poco con sus rayos. Mis pupilas a su paso comenzaban a adaptarse al intruso, llegando a abrir los párpados por completo. Por unos momentos me quedé mirando el amanecer por la ventana, sin mover ningún músculo, tan sólo contemplando la belleza de éste. Odiaba que se me despertase, pero el amanecer era otra cosa distinta. Era como una suave caricia de bienvenida hacia el nuevo día que me esperaba. No era nada comparado con los usuales gritos de mi madre o una de las sirvientas con su usual voz estridente " Señorita Jagellón, despierte. Tiene clase de geografía dentro de una hora". Eso también era lo gracioso. Que casi nunca tenía tiempo para cambiarme o despejarme un poco. Parecía que la vida de una reina era siempre vivir en un continuo ritmo sin pausa.

Dejé que las sábanas se deslizasen de mi piel. Mis pies se pusieron sobre el suelo, notando la leve diferencia de temperatura respecto al cálido lecho. Con un forzoso movimiento me levanté de la cama, notando como mi cuerpo se tambaleaba un poco para coger el equilibrio. Si mi madre hubiese estado en aquel pequeño instante me hubiese dicho que esa forma de levantarse tampoco era digna de una reina. Habladurías. Ya me estaba cansando de este canon que no tenía fin de reglas. A mi lado estaba el pequeño abrigo que iba en conjunto con mi camisón. Con un simple alargamiento del brazo lo cogí del cuello para tan sólo ponérmelo encima. Por lo que veía por la ventana hacía buen tiempo y, seguramente no habría nadie despierto. Los servidores trabajaban más tarde. Me decanté por unos zapatillas, a pesar que no era un calzado para salir con él, y mucho menos una futura reina, eran los que mejor me protegían con el frío de la mañana.

Salí sin hacer ruido de la habitación, pasando por los miles pasillos que contenía el palacio. Para no despertar a otros criados, me fui por la puerta trasera para no levantar sospechas al abrir la puerta principal. Al abrir la pequeña puerta sentí como la fuerte brisa comenzaba a soplar en mi cara, jugando con mi pelo que ya estaba revoltoso. Me encantaba que el aire chocase contra mi cara a estas horas de la mañana. Tendía a abrir las ventanas de mi cuarto cuando me despertaba antes de hacer nada para recibir esta sensación. Mis ojos, poco a poco, fueron acostumbrándose a la visión matutina y, a lo lejos, pudieron divisar a un hombre cortando el césped. Me sonaba familiar, pero aunque no fuese así, necesitaba un poco de compañía. A pasos lentos comencé a acercarme a él, sin querer llegar a disturbarle del todo.
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Danny Hietala

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Jue Ago 05, 2010 7:52 pm

Cortar y cortar, simple y llano, eso era lo que tenia que hacer toda la mañana, no sabia ni quien nos ordenaba los trabajos por la noche, pero siempre que habia dicho algo en contra me quedaban marcas de recuerdo, y ya muchos sabian de mi mal comportamiento con el rey, pero más que mal comportamiento, palabras, no seria buen escritor, pero orador...talvez hubiese ido para sacerdote, sonrei negando, imposible...nunca me haria sacerdote ni estando borracho, si esque algun dia cobraba lo suficiente para pagarme siquiera un vaso de algo.

Vi como el sol empezaba a salir y subir cada vez más, segui cortando intentando no pensar en nada más que ello, pero no podia evitar que mi mente divagara por el pasado, como la vida en aquellas tierras que almenos me habian dado felicidad, como siempre habia trabajado, cuando estuvimos en el reino sueco, las imposiciones de ser conquistados y ordenes ya alli, que en teoria no eramos sirvientes de ningun rey, almenos no le veiamos la cara y como todo fué decayendo poco a poco...paré de cortar, bajando lentamente la mirada, recordando como mi madre moria delante de mis ojos, aunque mi padre me los tapó durante su muerte, la vi, hice por verla...vi como dejaba esta vida por un lugar que nunca llegó a conocer.

Y mi padre...dejé de pensar en esas cosas, me autoobligué a no pensar en ello, entonces oi unos pasos acercarse hacia mi, me giré a ver de quien se trataba, y solo por su vestuario, supuse que no era de "los mios", sino más bien noble...inlcuso de la realeza, aunque no sabia que haria por aqui, entre hierbajos, asi que esperé a que llegase, me tuviera lo que tuviera que decir, decir que si como a los locos, como solia hacer a estas horas, dar la razon como a los locos, porque no habia ganas de replicar.

-Buenos digas, señorita-
dije como saludo cuando la vi llegar, aunque como era de obviar ni sonrei, y mucho menos hice reverencia.
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Ana Jagellón

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Jue Ago 05, 2010 8:57 pm

Mientras comenzaba a acercarme a susodicho personaje mi mente vagó por un momento en algunos recuerdos de mi infancia. Uno de ellos, era levantarme a estas horas tempranas y coger algunas fresas maduras que crecían en nuestros prados. Me encantaba el sabor de éstas en pleno verano. Echaba de menos esta fruta, solíian ponerla poco en la corte. Suponía que tampoco era un manjar muy común por estos sitios. Que más daba, tampoco entendía ahora porque estaba pensando en las dichosas fresas a estas horas de la mañana. " Cierra la boca Ana, sólo dices insensateces" Otra vez aquella vocecilla de algunos de mis padres, que siempre acompañaría mi mente, atormentándome con sus réplicas o avisos sobre mi comportamiento.

Bufé de frustración al pensar en todo esto, pero desperté rápidamente de mi mundo cuando una voz varonil y ronca me saludó. Alcé mi mirada para saber quién había sido el culpable de darme casi un ataque cardíaco, y no era ni más ni menos que uno de los criados. No me molestó para nada su saludo, es más, en cierta manera les entendía. ¿Quién a estas horas de la mañana querría ponerse a trabajar? Y, mucho más ,por obligación. Obligación. Como odiaba esta palabra y como deberían odiarla ellos. Le observé con atención la habilidad con que cortaba hierbajos. Debía haber trabajado durante mucho tiempo para llevarlo tan bien. Mis ojos se posaron en sus manos, se podían ver algunos pequeños cortes y parecían ásperas al tacto. Sí, mis dudas se habían ido. Llevaba tiempo en esto. Aproveché un tiempo para observarle en silencio, recorriéndolo con la mirada. Siempre había sido curiosa y me gustaba observar a la gente en sus gestos o acciones. Podían decir mucho a través de ellos.

En vista que tampoco me iba a hablar, dado que no le veía de muchas palabras hice un intento de conversación:

-Buenos días para usted también- mi voz todavía tenía un tono ronco debido al sueño y ,que me acababa de despertar, pero nadie le podía quitar el intento de ser amable con el chico. Me puse a su lado y alcé la mirada un poco por encima de toda la superficie terrenal, que estaba todavía llena de arbustos y hierbajos . Era el único que de momento se había puesto a trabajar:-No acabará nunca usted sólo- añadí simplemente. En más de una ocasión me habían dicho que tenía que ser menos descarada y tan honesta en algunos hechos, pero como siempre, yo salía del protocolo:- Creo que le voy a ayudar.

A su lado había un pequeño maletín con herramientas para el jardín. Cogí otras tijeras que habían, más unos guantes que también habían por allá. Al fin y al cabo, era mi primera vez cortando malas hierbas y tenía miedo de rasgarme toda la mano. Mientras me los iba poniendo observé, que el chico, por unos momentos había levantado su mirada con una expresión interrogativa. Sonreí ladina ante su impresión y tan sólo me dispuse a ponerme a su lado y comenzar a cortar:
-Verá usted, no me apetece ahora mismo estudiar cálculo y necesito despejarme con alguna actividad física, aunque sea más de lectura. ¿Ha leído alguna vez? Me encanta leer a mí. Encuentro que los libros, a uno, le pueden aportar muchas cosas- no sabía porque de repente no paraba de hablar y más con uno de los criados que acaba de conocer, pero algo de él, me hacía pensar que no éramos tan diferentes. Seguí cortando, sin dejar de darle rienda suelta a mi lengua:- Mi madre dice que eso es tarea de hombres y que yo he de limitarme a coser. A coser. ¿Ha oído usted eso? ¿Qué me va a aportar el coser? Bueno, que sabrá usted, es un hombre. Oh, mire, creo que me salió bien este arbusto.-esbocé una pequeña sonrisa mientras observaba con orgullo mi pequeño trabajo, aunque no sabía si había estado por la continua charla o por el "gran" trabajo, que me sentía agotada.

Volví a dejar las herramientas en su sitio, acariciando de nuevo la piel de mis manos y experimentando la diferencia que había entre la piel de los guantes y ésta. Mis ojos volvieron a buscar los suyos y, por primera vez, pude fijarme que tenía un tono verdoso-azul, pero que con la luz del sol, llegaba a cobrar un tono más cristalino. Encontré de nuevo la voz, después de mi ensimismamiento:

-Ahora veo lo duro que es su trabajo, yo ya me he cansado...-añadí con una mueva medio de vergüenza- No estoy muy acostumbrada, puede que en alguna ocasión haga otra práctica.
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Danny Hietala

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Jue Ago 05, 2010 11:31 pm

Iba a responder algo, cuando la chica empezó a hablar, a coger las herramientas y a ayudarme, eso he de admitir que me dejó perplejo, que me habia perdido? luego me hablo de que si leia y el placer de leer, más o menos entendia esa sensación ya que si sabia leer, solo que en finlandés y aqui no habia libros en ese idioma, ya alli costaba encontrar algunos en el mismo, aqui era una estupidez buscarlos...y menos poder pagarlos, asi que lo di por perdido, aunque no me hubiese gustado.

Oirla hablar, ver a una señorita de los que usualmente me ordenaban hacer o dejar de hacer algo, extrañamente me reconfortó y me dió un poco de esperanza, por decirlo de algun modo, a que almenos algo estaba cambiando "ahi arriba", aunque tambien, podia hacerlo para quedar bien, aunque lo dudaba, se veia demasiado espontanea, incluso me animó un poco.

Obviamente no le puse ninguna pega, aunque no me parecia decente que ella trabajase y menos de esto, pero al parecer fue temporal, cosa que agradeci, ella habia tenido la suerte o la desgracia de no haber nacido en el "pueblo llano", se quitaba de trabajar de sol a sol...para darle de comer al rey y su compañia, y ya si eso, nosotros..

-Gracias por ser tan amable-dije y sonrei muy levemente

Me fijé en sus finas manos, en su vestido de levantarse de dormir muy elegante pese a ser simplemente para levantarse, su rostro delicado, que algo me decia que daba mucha guerra y eso me gustaba, nunca me gustó que las mujeres estuviesen sometidas a los hombres, y cuando me dijo lo de coger simplemente asenti, podia parecer iluso, pero creia que cada uno era libre de estar con quien quisiera, solo que nos habiamos quedado estancados o algo, aunque mis pensamientos, solo se quedaban en eso...simples y llanos pensamientos.

-Si leo, pero solo en finlandés, señorita-dije, aunque una parte de mi odiaba terminar cada frase con "señorita", "señora", "su majestad"

-Si le salió bien el arbusto-dije como animandola-oiga, que de coser sabre poco, pero de cortar leña se bastante-dije a mi defensa, se estaba agusto hablando con ella, no era como las demás de la corte con las que me habia topado o almenos no lo parecia de buenas a primeras.

-Que haceis tan temprano levantada? volvereis locas a vuestra servidumbre si no estais-dije con cierto tono de humor picaro

-Me llamo Danny...Hietala-dije y alargué la mano, que mal se me daban las relaciones sociales, con esto siempre fui un pato mareado y hablando de relaciones, deberia ponerme la camisa, lancé la herramienta al suelo y me pusé la camisa, no fuera que viniese alguien a por ella y alguna de las veteranas me echara un sermon de "vieja madre regañona"
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Ana Jagellón

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Vie Ago 06, 2010 6:31 am

En todo el rato no le había dejado hablar y, ahora por fin , había tenido la ocasión. Su primer comentario hizo que saliese de mí una pequeña sonrisa de nuevo. Me encantaba ver la gente sonreír. En la realeza si se veía, era usualmente una forzada o porque te estaban pidiendo algún favor. Nunca veía sonrisas sinceras, casi siempre las encontraba en gente como él, aunque también muchos de ellos lo hacían para complacer a su "alteza":

-Creo que la cordialidad es la base o comienzo de toda buena relación.¿No cree?- mi sonrisa todavía seguía reflejada en mi rostro.

En pocas ocasiones me mostraba tan transparente con la gente. Casi siempre había de adoptar un rol, uno que todavía me costaba por acostumbrarme y aceptar. El chico por lo que había visto, era de mi mismo carácter, pero en su rango. Por lo visto tampoco entendía algunas insensateces que tenía que hacer. Mis ojos vagaron un rato por su torso. Estaba bien fornido, pero también me fijé en algunas pequeñas cicatrices que tenía, probablemente hechas por alguien "superior" a él, en cuanto rango se decía. Mi sonrisa fue desapareciendo ante la visión de esto. No me gustaba que tampoco se les tratase como animales. El uso de la palabra para mí era lo primero, mejor un buen escarmiento que un golpe físico. Los golpes podrían dejar huella en la piel, pero la palabra podía llegar a traspasar y, al cabo y a la fin, no éramos animales. O eso solía pensar, hasta que vi que todos los reyes seguían los mismos métodos. No sería mi caso. Su siguiente comentario hizo que volviese a despertar. Tenía que parar de divagar en mis sentimientos o algún día perdería el hilo de la conversación:

-¿Finlandés? Interesante. No es un idioma que haya podido aprender, pero algún día podría enseñarme. Yo le proporcionaría libros. La lectura es algo que no se debe perder caballero- mi tono último era un pequeño sermón divertido. Mi intención no era escarmentarle tampoco. Era normal que tampoco tuviese tiempo para su hobby, viendo su jornada laborar, en su tiempo libre lo que más buscaría sería un pequeño descanso.

Reí cuando me replicó lo de coser. Tenía razón lo de cortar se lo daba muy bien y, era más útil a mi vista, el cuidado de las plantas, que nos podían proporcionar un sinfín de cosas positivas a los seres humanos, que el coser. Al paso al que iba la tecnología tenía la esperanzadora idea de que algún día existiese algún mecanismo que lo hiciese él sólo. Sí, me encantaba soñar o pensar en ello. " Ana, baja de las nubes. Jamás existirá semejante cosa" Oh, dichosa voz de nuevo. Por lo que veía tendría que perdurar con ella hasta el fin de mis días: - Tiene razón. Y lo hace de maravilla. Sabe, estaría bien de adornar el campo del palacio con otro tipo de plantas. Encuentro que queda poco estético que todo sea lo mismo- mi mano señaló nuestro alrededor para indicarle a que me refería- Lo mejor sería algunos árboles frutales o unas pequeñas plantas o arbustos que producen fresas- solté un leve suspiro de placer de nuevo, al pensar en ellas- Son buenísimas y así, cuando tenga hambre y, sin que nadie le pille, podría robar una- le guiñé a un ojo a modo de diversión.

El ambiente comenzaba a ser menos tenso entre nosotros, o así me parecía a mí. El calor comenzó a hacer efecto y, lo notaba cada vez acechando y golpeándome por detrás. Me quité con suma tranquilidad el abrigo mientras escuchaba atentamente a su siguiente comentario sobre el madrugar:

-Nunca he sido de dormir mucho. Creo que dormir mucho es como perder un poco de vida, aunque, dormir poco también es perder vida también, ya que la que se vive a costa del sueño se vive sólo a medias. Resulta un poco paradójico pero yo lo veo así- añadí simplemente encogiéndome levemente de hombros- En cuanto a la servidumbre, creo caballero que me dan como caso perdido como futura reina. Pero tiene razón, pueden armar un alboroto si estoy fuera, en pijama y andando en éste cómodo calzado- levanté un poco de mi camisón, hasta los tobillos, para que pudiese ver mejor que clase de zapato llevaba.

No se si, el recuerdo de la servidumbre o el que me hubiese quitado el abrigo, provocó que el chico se pusiese rápidamente su camisa. Lo más lógico era que fuese por temor a otro sermón . Lo entendía, pero no comprendía a los otros. Decían que era una grosería para los de la nobleza, pero con el calor que hacía era casi inhumano que fuesen tan vestidos. Alargué también la mía para estrechársela afectivamente. Noté que la suya estaba algo más cálida que la mía, a su lado, mi mano parecía marmórea :

-Encantada, Ana Jagellón- al decir mi nombre mi acento húngaro hizo presencia. Me costaba mucho pronunciarlo con un toque inglés. Resultaba casi imposible por no decir, horroroso. En una ocasión me entró la risa tonta ante una presentación- Entre nosotros, puede llamarme Ana.- la brisa ahora comenzaba a ser más fuerte, dejando al calor del sol en un segundo plano. Era lo que tenía el país inglés, el frío mayoritariamente sobre el calor.:- Ahora hace buen tiempo, venga. Necesito compañía, ¿Le importaría acompañarme, caballero Hietala?




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Danny Hietala

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Vie Ago 06, 2010 7:36 am


-Exacto, lastima que no todos lo entiendan de la misma manera-dije, aunque con un aire de tristeza, miraba el jardin, si, aveces me pasaba más tiempo solo que acompañado, mi mente empezó a divagar de nuevo, no sabia si era porque este jardin me recordaba a la naturaleza virgen de aquellos lares o porque simplemente me levanté melancolico, cosa que no era usual, ya que intentaba mantener la cabeza fría a estas horas, pero habia de admitir que esta compañia no me desagradaba.

Aparte de su forma de pensar, de su acento tambien tan curioso y esa belleza que nadie negaba, se la veia con las ideas claras y eso sinceramente lo valoraba mucho, no me gustaba la gente que simplemente decia que "si" a todo por el simple hecho de ser quienes eran, ya fueran del nido de arriba o el de abajo, yo me entendia, aunque pensaba que mi mente era demasiado progresista, o el que me hubieran enseñado a decir lo que pensaba les habia traido más disgustos a ellos que a mi, bueno a mi tambien, "los recuerdos" de mi cuerpo, me hacian ver que esto estaba lejos de hacerse siquiera una milesima de idea en la mente del rey o su corte real, a mi entender.

-No quiero causarle molestias, señorita...aunque si le enseñaria gustoso mi idioma-dije con un poco de orgullo disimulado, aquello ultimo, almenos era el unico que conocia ese idioma aqui, porque desconocia de otros o almenos no habia tenido el placcer de conocer a nadie asi.

Pero al oir que ella iba para futura reina, sonrei, no me importaria irme a vivir donde ella mandara ( y ojo, no era peloteo) pero era preferible vivir donde alguien respetaba a la gente a donde no,no? naci para filosofo o algo, ese pensamiento me hizo sacar una sonrisa divertida a la vez que timida.

-No dude usted que la robaria, si de hecho robo caballos mientras vosotros dormiis, aunque le pediria porfavor que no lo dijese a ningun amigo vuestro, siempre dejo lo que cogi en el mejor estado posible, o eso intento-dije encogiendome de hombros, creo que le estaba c ogiendo demasiada confianza y hasta temia de algun modo que todo fueran apariencias por su parte, almenos necesitaba volverme más precavido, solo un poco.

Me entró curiosidad de saber de donde seria futura reina, asi que se lo pregunté.

-De donde sois?-dije con curiosidad y porque no, queria escuchar y imaginarme los paisajes de su tierra natal, me hacia viajar de alguna manera, por eso cuando descansaba mi mente divagaba entre lugares lejanos, apenas existentes o una mezcla de lo real y lo irreal.

Asenti ante lo ultimo, aunque si me iba, despues tendria que hacer el doble, pero en teoria estaba siguiendo una "orden directa", algo imposible de rechazar...sonrei, bueno, posible de rechazar.


-Será un placer acompañarla, Ana-dije amable y mas suelto pero en su justa medida
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Ana Jagellón

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Vie Ago 06, 2010 12:05 pm

Rodeé mi brazo alrededor del suyo. Era muy común entre los nobles o amigos caminar mientras la mujer se cogía como soporte del brazo del otro, sea de su mismo sexo o no. Podía parecer algo violento al principio, dado que tampoco conocía mucho al joven finlandés, pero se estaba ganando mi confianza. Por una vez, a pesar que al principio fue algo severo, me trataba como a otra igual. Estaba harta de el repetitivo canon de beso en la mano o reverencia. Lo veía tan superficial, a pesar de que se pudiese ver como un saludo cordial y sumamente elegante.

Por lo que observé, él también se estaba ganando mi confianza, poco a poco, se iba abriendo más y me dejaba ver que tras su fachada fría o arisca se escondía otra persona. Sonreí para mis adentros. Me recordaba bastante a mi. Su siguiente comentario confirmó lo que anteriormente estaba pensando:

-¿Coge caballos de vez en cuando?- la pregunta salió riendo casi de mis labios, llevándome una mano para taparla y no llegar a levantar a oídos ajenos- Su secreto está guardado. Puede que alguna vez me una usted. Me encanta montar, la sensación del galope me transmite esta libertad que no tengo- mi tono en la última frase fue algo apagado. Ser princesa podía tener sus ventajas, pero no esto. Todo lo que hacías ya tenía un fin. Parecía que estuviese escrito en la historia, de la cual parecía que era imposible escapar. A mi parecer la vida era un conjunto de decisiones y que, a partir de ellas, nos formábamos. Yo mancaba de poder decir sí o no a todo lo que me dijesen. Y cuando podía, tenía que ajustarme a las necesidades o protocolo que tenía que seguir una reina.

Me frustré en silencio, nuestro paso seguía cogiendo el mismo ritmo, pausado y casi rítmico. Parecía que fuésemos al compás del aire. Me gustaba caminar a pequeños pasos. Sólo con éstos podías admirar en más detalle lo que te envolvía. Como Heráclito , creía en que el mundo siempre estaba en constante movimiento, a pesar de que el ojo humano no pudiese notarlo. Incluso nosotros formábamos parte de esa naturaleza, siempre estábamos cambiando.
Su voz masculina procuró que no perdiese de nuevo el ritmo de la conversación que estábamos llevando:

-Soy de Hungría .De Buda concretamente.- fijé mi mirada cristalina en la suya, encontrándome de nuevo con aquel color esmeralda del hombre- El tiempo es el mismo que éste, siendo los inviernos muy fríos y los veranos templados- continuábamos caminando, mientras yo seguía explicando, moviendo mi mano libre para intentar visualizarle lo que le explicaba- Está repleto de campos. Me encanta el campo y allá abundan de sobra- comenté con enfásis. Hablar de mi patria siempre me llenaba de orgullo o felicidad. A pesar de que los recuerdos vividos no hayan sido tan buenos- Después está el famoso río Danubio. Es enorme y su agua es casi más transparente que el cristal mismo, se lo puedo asegurar- un ruido de una corriente de agua me paró en seco, para llegar a ver que a nuestro lado, había un pequeño lago. Sin duda los jardines del palacio estaban llenos de sorpresas- Venga, vayamos hacia allá mientras le continúo explicando.

A medida que nos acercábamos continuaba hablando:
-El Danubio siempre se presenta hermoso ante los ojos del espectador. Puede verlo de noche o día, que siempre tendrá aquel encanto que le caracteriza. Pero después está la gente- mis ojos comenzaban a ganar un brillo a medida que iba prosiguiendo con la historia- Siempre tienen una sonrisa en la cara, dispuestos a ofrecer su ayuda sea del rango que sea. Sólo los de la nobleza tienen un carácter frío apagado. Como si no tuviesen vida ya- ladeé de un lado a otro mi cabeza en negación. Como queriendo enfatizar lo perdida que estaba para mí esta parte de la corte de Hungría- Así que ya sabe caballero, no intente sacar mi vena húngara o seré la misma personificación del hielo- finalicé con un guiño, dado que habíamos llegado.

El lago estaba rodeado de algunos pequeños arbustos, más un árbol gigante que aportaba un pequeño de sombra a uno de los rincones. Para mi sorpresa era un árbol frutero, de manzanas concretamente. Me acerqué sorprendida, como si de una ilusión se tratase hacia el árbol:

-Mire, estaba equivocada. El rey tiene buen gusto. Esta pequeña parte del jardín parece el paraíso de Adán y Eva- alargué uno de mis brazos para poder coger una de las manzanas. Tenían un tono muy rojo, casi brillante con la luz del sol. Eran gordas y tenían una pinta muy apetitosa- ¿Le apetece dar un mordisco a la fruta prohibida?
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Danny Hietala

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Vie Ago 06, 2010 1:13 pm

Sonrei ante lo que dijo, tanto le extrañaba que alguien cogiese caballos? vale, no era el tipico noble que los coge sin mas, pero...supongo que habria más que "tomaran prestado" los caballos reales, aveces creia que esos caballos querian más a los que los cuidaban y curaban que a sus "preciados amos", aunque tenia preferencia por un caballo negro, siempre que estaba y podia, lo cogia, de hecho cuando los encargados de las caballerizas ya me lo decian si estaba o no presente dicho animal, aunque desconocia quien era su amo.

Entonces oi la segunda parte de esa primera frase, la entendia, quizas demasiado bien, no era lo mismo, pero si tenia similitudes su vida a la mia, pero entendia esa tristeza, cuando puso su mano alrededor de la mia, como se solia hacer, hice que se acercara un poco a mi, que supiera de alguna manera que este desconocido finlandés estaba a su lado, aunque de poco sirviera.

-Ana...se que no soy el más indicado para decirlo, pero vos puede coger los caballos que desee, puede que tenga obligaciones, pero no pierda lo unico que queda y que le da ganas de seguir, se que vos no sois una princesa comun y por eso en gran parte me gusta, me gusta hablar con vos, pero me gustaria más que no se dejase entristecer por algo que aunque escaso, aun tiene..-dije mirandola, aunque en cierta manera me lo decia a mi tambien, y si llegaba un dia en que dejara de ser como era? aunque eso no sabria si seria buena o mala noticia.

-Señorita estaré a vuestro lado, puede que no me conozca e incluso crea que soy...como un aprovechado de la situacion(?) pero no me gusta ver a las personas con tristeza en su rostro, y menos a vos, que tanta vida posee-dije y sonrei, luego desvie un poco la mirada, mirando e l paisaje.

Para cuando me dijo y explicó todo acerca de su país, de sus tierras, me trasladó alli rapidamente, mi mente estaba en Hungría, en su bella Hungría que extrañamente me recordaba a mi tierra, solo que la mia con menos calor en verano, pero oirla hablar, oirla explicarme de sus tierras me hacian meterme como en una pequeña obra, donde estaba alrededor de lo que ella me describia, entre la gente, los nobles, el rio, el campo...pero atento a todo lo que la princesa decia.

Cuando terminó simplemente no pude evitar mirarla con alegria, se notaba que apreciaba aquello, aunque con sus cosas malas, suponia que eso de "comportarse como una princesa" no era muy de Ana y me lo confirmaban sus actos, me daba confianza, mucha confianza.

Entonces nos paramos enfrente de un manzano, ella dijo si me apetecia dar un mordisco a la fruta prohibida, levante una ceja y la miré con cierto aire picaro y de chuleria.

-Usted que cree?-dije sonriendo y la cogi, para poco despues coger otra de esas manzanas tan apetitosas, dignas de pecado, se la di con cuidado y luego miré mi manzana, no habia gusanos, ya era algo.

-Y sobre Hungría...me gustaria conocerla, oirla hablar de aquellos lares y no poder pisarlos, es algo que desanima-dije un poco medio bromeando, pero si, el que hablara de aquellos lugares daban ganas de ir de inmediato a verlos...aunque a mi con tal de salir de aqui, me iria donde fuera.

-Y yo que queria sacar a la hungara que lleva dentro-dije divertido pero como si me hubiese chafado el plan, ya mucho más relajado y suelto, no tan a la defensiva o distante.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Vie Ago 06, 2010 3:19 pm

Di un pequeño mordisco al fruto, saboreando su sabor. Era justo como me gustaba, dulce y espumosa, me relamí los labios para poder apreciar más en detalle la manzana. No era muy correcto hacer eso pero, que más daba, no hacía daño a nadie con la mirada. Le volví a dedicar una pequeña sonrisa, como si fuese una niña pequeña que está haciendo algo malo pero que, al estar acompañada se sentía más segura.
Su comentario sobre Hungría y sobre mi carácter "escondido", provocó que alzase una ceja mientras comenzaba a moverme alrededor de él:

-¿Está seguro de ello, señorito Hietala?- hice una imitación con un tono severo como si fuese una reina- Si juega con fuego puede que se llegue a quemar- comenté finalmente con un tono bromista, dando otro trozo al fruto supuestamente pecaminoso- En cuanto a lo de Hungría, algún día le llevaré. Sabe, necesito guardianes reales y, a usted le veo bastante ideal para el oficio. Pero se que es servidor de su señor, así que no interferiré.

Me acerqué lentamente hacia el lago, quitándome en el camino el calzado que llevaba con una mano. Me senté en la hierba, que desprendía aquella humedad tan característica a aquellas horas. El calor comenzaba a hacer más fuerte su presencia, a pesar de que estuviésemos en invierno. Deslicé mis piernas hacia delante, llegando a poner mis pies dentro de la superficie líquida. El cambio de temperatura era significativo, llegando a provocar un pequeño sobresalto en mí. Me giré para ver a mi amigo finlandés e indicarle con un gesto de la mano que se acercase a mí. Mientras se aproximaba me acordé de sus primeras palabras:

-Gracias por ofrecer su consuelo a mi pobre problema- esbocé una pequeña sonrisa, dejando enseñar una dentadura blanca perfecta- Asimismo si necesita un hombro donde el cual apoyarse para ahogar sus penas, me puedo ofrecer. Tantas veces se me ha hecho callar, que ha provocado que tenga la necesidad ahora de no parar hablar y ser buena aconsejando.

Cuando se sentó, apoyé mis brazos hacia atrás, apartando algunos mechones rebeldes que se habían puesto en mi cara por la brisa que pasaba. Mi vista se centró en el paisaje que teníamos delante. A pesar de la poca variedad de plantas, el lugar está muy bien cuidado y distribuido. Tendría que pedir consejo a mi joven amigo rey. Tenía buenos gustos, no podía discrepar con ellos. Puse mi cabeza en mi hombro opuesto para poderle dirigir mi mirada :

-He hablado sobre mi país. Hábleme del suyo. Uno de mis pasatiempos es pintar, me encantaría ya no sólo guardar sus palabras en mi memoria, sino reflejarlas en un cuadro. Creo que la pintura es de las pocas cosas que pueden perdurar y ser eterna- aunque paré de hablar enseguida. Me estaba dando cuenta que a penas le dejaba conversar. Según mis padres, era un problema, puesto que, quien tenía que tener voz era el hombre de la casa. En otras palabras, el rey.- Disculpe mi insolencia, me estoy dando cuenta que no paro de hablar.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Vie Ago 06, 2010 3:45 pm

-Seguro-dije en cuanto a lo de sacar su faceta hunagara, pero con una simple y sincera sonrisa, en cuanto me propuso lo de ser su guardia real, se me iluminaron los ojos, eso era en mi dioma (menos horas, más libertad y menos superiores), aunque era obvio que no dependia de mi, nunca dependia de mi.

-Estaria encantado con ser su guardia real, podriamos hablarlo con el rey, no esque nos llevemos de rosas, quizas le hiciesemos un favor y todo, claro...pero solo es una idea, que talvez parezca descabellada, pero no sabe la alegria que me ha dado solo pensarlo-dije con sinceridad.

Me senté a su lado en la hierba, escuché lo consiguiente que dijo, sobre que podria descargar mis penas en ella, pero lo cierto esque no me habia apoyado siquiera con la gente que más confianza tenia en estos años, pese a sentirme como medio muerto por dentro, como para tener que ir contandole mis problemas a ella, nunca me gustó contar mis penas, no sabia si era porque si o por el simple hecho de ser cabezota como yo solo, pero preferia guardarmelos, aveces escribia sobre ellos en un papel (en finés, obviamente) para despues quemarlo, como si asi, esos pensamientos desaparecieran. Cosa que no ocurria, pero almenos me desahogaba de alguna manera.

-Asi que quereis que le hablé sobre mi país? lo que me dijo mi padre sobre éste, es que fuimos conquistados por un país vecino, pero eso era lo de menos, me acuerdo...sobretodo de los lagos helados, la naturaleza que siempre parecia estar en un perpetuo invierno, los meses de noche, y los meses de dia, pero cada uno de esos meses te hacia valorar lo contrario de los otros 6 restantes, era una perfecta armonia...entre la naturaleza y el hombre, entre lo real y lo irreal...-dije recordandolo, sonriendo, como persegui a mi padre con bolas de nieve, en los minutos de descanso y las regañinas de mi madre sobre que debia o no debia hacer.

-Algunos dias...en el más frio invierno se veian como colores diversos en el cielo, como un arcoiris, pero diferente, era como una puerta a lo desconocido...-dije al recordar esas noches- el contacto con lobos, los lagos claros y transparentes en verano y una especie de calidez fria en verano, ya que nunca llegaba a hacer un calor hasta llegar a sudar

-Y sobre la gente...alli se caracterizaban por una actitud más bien distante, pero cercana con los más allegados, los nobles, al contrario que aqui, parecian solo un poco más cercanos, aunque solamente con nobles...y sobre los demás, una relación cordial, pero no fría al extremo...no se, lo digo a grandes rasgos, no me acuerdo muy bien de algunas cosas...solo de personas y lugares-dije mirandola y me tumbé en la hierba viendo el cielo, cerrando los ojos, relajandome.Recordar aquello me habia trasladado a aquella epoca infantil, que dudaba que alguna vez volviera a pasar y mucho menos, pensaba que volviera a pisar mis tierras, lo habia deshecho de mi mente a la fuerza...lo unico que me quedaba de alli, era el idioma, los recuerdos y esa pulsera negra que me regaló mi madre, ya que sabia que era mi color favorito.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Sáb Ago 07, 2010 8:08 am

El joven Hietala parecía que la gustaba la idea de ser un posible guardia real. Tampoco me sorprendía, sin duda, a diferencia del cargo que tenía ahora, tendría más privilegios .Sería casi igual tratado como un noble. Sonreí asimismo al ver que el chico me había cogido confianza, tanto, como para querer ser mi propio guardia real. No. Posiblemente estaba siendo demasiado ególatra en estos momentos. Puede que tan sólo él se lo estuviese considerando como una vía de escape para salir de aquí y poder librarse de los abusos por parte de la alta nobleza. Era una causa lógico-racional más que la que había pensado anteriormente.

Cuando le mostré mi total confianza sin embargo, prefirió mantenerse en silencio. Si una imagen valía mil palabras, el chico con su abstinencia de hablarme y, algunos gestos que cambiaron sutilmente en su cara, me dejaron comprender que sus problemas no eran algo que el desease compartir a la mínima. ¿Sus razones? Aquí mi mente no podía trabajar más. Algunas hipótesis se iban formando en mi cabeza, movida por la curiosidad de qué me podría estar ocultando mi amigo finlandés, pero tuve que mantener la boca callada dado que varió de tema al de su país natal. Escuché con suma atención lo que me explicaba. Cristalizando cada pequeño detalle de su descripción. Finlandia iba cogiendo imagen ante mis ojos y, prácticamente, sentía como si hubiese nacido allá mismo. Los ojos de mi amigo, iban cogiendo una vivacidad que yo creía apagado cuando puse mis ojos mi primera vez sobre él. Su sonrisa se iba engrandeciendo, dándome a entender que él guardaba mejores recuerdos que yo de su país. Finlandia, con su descripción , iba cogiendo un tono místico. Lo enigmático siempre me había gustado y me estaba replanteando hacer una visita a dicho país.
Las últimas palabras de amigo cogieron más énfasis hasta parar y caerse sobre la húmeda hierba. Excusándose diciendo que no se acordaba a penas. Deduje que no habría vivido mucho tiempo allá, a penas una infancia larga y duradera para poder recordar todos los detalles del país finlandés, pero lo suficiente para describir lo esencial de éste:

-Sin duda, vuestro país también merece la pena visitar caballero- saqué mis pies del agua para poder quedarme en frente de él, sentada- A mi me gusta mucho viajar y empaparme de nuevas culturas. Según mi opinión, es una manera más eficaz de aprender geografía, aunque mi maestra dijese que vivo en un continuo sueño.- bufé de nuevo al recordarla. Maestras. Mucha información pero poco práctica. Para mi, cabezas huecas. A penas podías mantener una conversación que no saliese de su ámbito. El soñar te daba alas y, asimismo, una posible ambición, algo de lo que yo poseía y de lo único que mis padres se alegraban.

Cogí mi abrigo, que había traído durante todo el trayecto y lo coloqué como cual cojín, al lado de mi Danny. Reposé mi cabeza allá mientras me estiraba. El sol comenzaba a darme en la cara, así que opté por poner una mano enfrente de mis ojos, como si con eso pudiese a llegarme a proteger del todo. Los humanos llegábamos a ser tan simples…:

-Sabe, hacía tiempo que no pasaba un buen rato. Casi siempre me tengo que esconder tras una fachada que no soy, sobretodo con mis padres, que son odiosos- ¿Podía realmente odiarlos? Últimamente ya ni me lo cuestionaba. Se lo habían ganado por su trato conmigo durante todo este tiempo. Pero tampoco entendía porque a mis 19 años todavía seguían mandándome como si tuviese 5, por no decir que ya formaban ellos mis relaciones sociales. Que más daba, de momento no quería recibir noticia de ellos. Ya tenía otros asuntos pendientes en la cabeza:- ¿Usted tubo unos buenos padres?- aunque no necesitaba respuesta para ello, notaba que él, a diferencia de mí, había tenido lo que todo hijo necesitaba. Afecto y amor paternal. No abusivo, pero esto podía llegar a cambiar mucho la persona. A veces me replanteaba como hubiese llegado a ser, si no hubiese mancado de este sentimiento.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Sáb Ago 07, 2010 8:59 am

Sonrei mirando el cielo y luego a ella, que si tuve unos buenos padres? la respuesta era que si, aunque creo que era yo, el que era mal hijo, no podia evitar pensar muchas veces que habia matado a mi padre "indirectamente" por culpa de mi comportamiento, de hecho, eso me perseguia, ese sentimiento me hacia sentir como un ser despreciable y que si no habia cambiado ,solo un poco, quizas,menos hablador de lo que antes era, habia sido simplemente por el hecho que habia sido asi y seria asi siempre, porque habia intentado hacerlo, pero no...no me salia, como me decia mi padre aveces bromeando y otras más enserio "eres un caso perdido".

-Tuve buenos padres, mi madre...-dije y me quedé sin saber por donde continuar, pero un halo de tristeza se posó sobre mi, cierto que ya hacia años y que en teoria no debia afectarme ya tanto, pero este tema me tenia un poco tocado, porque si les habia fallado o algo no me lo dijeron?-mi madre me cuidaba mientras mi padre trabajaba...eso alli era común...almenos en los 2 primeros años...pero fue asi siempre, yo...les ayudaba cuando creci y aun permanecimos alli, siempre fueron atentos conmigo...luego-dije, pero paré, no, no, hasta ahi podia...o talvez deberia hacer el esfuerzo de que almenos alguien lo supiera, pero justo ella?

-Ella murió durante el viaje hacia aqui por enfermedad y deshidratación cuando apenas tenia 10 o 9 años...lastima que en aquel bote eramos pocos y la tuve que oir y ver morir-dije, no pensara que esto fuera tan superior a mi a la hora de contarlo, pero asi parecia, aunque no sabia si a la princesa le interesaria lo más minimo las cosas que le pasan a un simple trabajador, que al fin y al cabo, por mucho que no estuviera deacuerdo con mi rango y mi posicion, eso es lo que era, un poco.

-Y sobre mi padre...mi comportamiento lo terminó matando, como aun era pequeño y yo servia para hacer trabajos pesados y no tan pesados como para que aguantara, creieron que para que aprendiera la lección...lo mataron, pero ya estando aqui, él trabajaba, all igual que yo, pero como no obedecia, en vez de pagarla conmigo, lo pagaron con él...que buena vida la mia, e?-dije lo ultimo con ironia

-Creo que les fallé-dije eso ultimo más para mi que para ella, entonces creo que por el simple hecho de no tocar más el tema, prosegui con el otro acerca de los viajes, era mejor, mucho mejor aunque yo que viajes tenia? Finlandia?Inglaterra? y ya esta, bueno, dos eran algo ya.

-A mi tambien me gustaria viajar, me gusta aprender y conocer nuevos lugares, culturas como vos habeis dicho, pero a mi lo que más me atrae entre todo ello, son los idiomas, como una palabra puede ser diferente por tantos sitios que vayas...pero los gestos sonn iguales...eso de poder sentirse uno libre y poder conocer gente que a la vez..te presente otra...disculpe, estoy hablando demasiado ahora-dije mirandola, aunque estaba un poco más animado, admito que era un poco como un intento de fachada...era horroroso, no sabia ser falso, creo que la sinceridad corria más rapida que la falsedad en este ambito.

Me dijeron que ante la realeza, siempre debia dejarlos hablar, ellos siempre tenian la razon, nosotros solo debiamos decir "si","no", "su majestad" y poco más...grandes enseñanzas en mi vida...rodé los ojos ante ese pensamiento y sonrei levemente.

-Escuche, si la molesto o cree que es mejor que siga con mi trabajo digamelo
-dije, bueno, habiamos cogido confianza, pero alomejor tenia cosas que hacer y yo tenia que terminar el jardin, aunque sin duda preferia la compañia de la princesa antes que la compañia de las herramientas.
Además, la joven hungara se la veia buena escuchadora y mi mente se fijó en esos labios, tuve la tentativa,gran tentativa de besarla, de que fuesemos los dos uno, pero la evité, evité ser el impulsivo que era, desvié la mirada al agua y me quité la camisa, levantandome, para entonces coger un poco de carrera y lanzarme al agua, estaba fresquita.

-Princesa, tiresee-dije sonriendo
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Dom Ago 08, 2010 12:47 pm

Su cara era como el puro cristal, sentía que podía leer sus pensamientos como si fuese un libro. La pregunta que le había disparado, no se la había esperado. Su mente parecía trabajar en una respuesta, o en intentar darla dado que parecía costarle hablar del tema. Me recriminé a mi misma por esta falta de tacto hacia el chico. ¿Y si les habría pasado algo que todavía sigue consumiendo? A veces sentía que tenía que disminuir esta curiosidad por la gente. Por una vez concordaba con aquella vocecilla de mis padres que siempre me acompañaba, la curiosidad mató al gato.

En el momento que comenzó a hablar noté como su voz sonaba más apagada y que, cada palabra salía de allá como si le estuviesen clavando una daga en su pecho. No pude evitar sentir empatía por mi amigo, mientras hacía el esfuerzo en complacerme para que supiese la historia de su familia. Le cogí de la mano, casi inconscientemente, era como si compartiese su dolor. Más de una vez había sido despreciada por mis padres, aún seguía siéndolo. Consideraban que no era digna de pertenecer a la realeza, puesto que no me comportaba como una igual. Sus gritos todavía tronaban en mi mente, recordándome cuán insignificante era.

“Creo que les fallé”

Esto provocó que se me subiese la sangre hirviendo. Más de una vez, a pesar de la hostilidad que tenía hacia ellos, me sentía así. Como si fuese aquella pieza del puzzle que no encajaba. Su murmullo hizo que todos estos pensamientos nublaran mi mente y le di un pequeño apretón a su mano cariñosamente, mientras con mi mano libre, le cogí del mentón para que centrase mi mirada en la mía:

-Jamás piense eso. Creo que sus padres estarían orgullosos de usted si le viesen ahora- mi voz era seria, algo que no solía adoptar muy a menudo, pero estos temas provocaban que mi alma se encogiese y que saliese de mi lo peor. Le entendía a la perfección, ya que yo había pasado por esto y no quería que se atormentara por lo mismo. Sentía que se podía esperar mucho de Danny- Si os viesen ahora estarían orgullosos. Ni más ni menos, hace nada una princesa os ha pedido que seas su guardián, un rango mucho superior al que estáis- concluí con una breve sonrisa- Aunque me tendréis que enseñar si lo valéis, porque sino os tendría que instruir- solté una pequeña risa, queriendo romper la tensión y el aura de tristeza que nos había atrapado.

Por lo que observé, debieron calar mis palabras porque rápidamente el chico cambió de tema. Prefieriendo continuar con el tópico de los viajes. Esta vez me senté, empezando a encontrar incómoda la posición de estar estirada con la cabeza desviada. Me daba cuenta que concordaba con él en muchos puntos, desde nuestra manera de ver la vida hasta nuestras preferencias. Yo siempre prefería aprender el idioma si era posible de la región que visitaba y sino, conocer un poco más la cultura. Pensaba que era la única con esta pasión por conocer más, pero el chico de nuevo volvía a demostrarme que estaba equivocada. Cuando me dijo que si era molestada iría a su trabajo. ¿Incordiada? Si, estaba pasando uno de mis ratos más entretenidos:

-Caballero, si estuviese cansada de su compañía se lo hubiese dicho. Yo no me ando con rodeos, soy clara y tajante cuando la ocasión llama- le respondí con un tono serio pero a la vez sacando un lado divertido al asunto.

Cogió aún más confianza o más ímpetu, porque de repente, se levantó para irse corriendo hacia el lago, sin camisa. Me ofreció meterme. La idea era tentadora, pero no podía sacarme el camisón. Tan sólo llevaba una pequeña camisa interior más ropa interior inferior. Tampoco quería quedarme allá sentada viendo como el chico se refrescaba. Hacía calor y un pequeño rápido se apreciaría. Sin pensarlo, me acerqué hacia el lago, sentándome al borde de éste. Estaba helado y quería adentrarme lentamente. Deslicé primero mis piernas, notando como el camisón comenzaba a pesarme:

-¿Qué les dan de comer a ustedes?- pregunté casi riendo- Está congelada y aquí vos os encontráis sin camiseta.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Dom Ago 08, 2010 1:12 pm

No quise tocar más el tema sobre mis padres, ni sobre los suyos, creo que si queria decirme algo me lo diría, asi de simple, el agua aunque estaba helada, creo que al ser costumbre en mi pais, y porque no? acto de impulsividad...estuve por alli un rato, pero me pareció inapropiado quedarme alli dentro, mientras ella estaba alli fuera, sonrei de lado ante lo que dijo.

-Ana, esto es una costumbre alla donde vivía...vamos acerquese, confie en mi...luego si desea yo seré el responsable de tal acto si sus criados le dicen o regañan, aunque lo dudo...pero vamos, entre...es saludable, creo-
dije el "creo " en un susurro

Aun asi, me dirigi al "borde" del lago, creo que esa costumbre de dejarnos cuando eramos bebes al exterior de las casas para acostumbrarnos al frío desde pequeños y esas costumbres, nos hacian como un poco más "inmunes" al frío invernal, porque no tenia tanto frío como para tener la piel de gallina, cierto era que tampoco esque tuviese mucho calor alli dentro.

-No se manejar armas, princesa...si ve un pato mareado con un arma, ese soy yo
-dije bromeando, alli dentro, pero creo que mejor seria salir, aunque tenia ganas que se tirara, además, ya haría algo diferente a su rutina diaria, eso no era bueno? a quien no le cansaba la rutina?

Salí del agua, esta vez si tuve frio ahi fuera y con la camiseta intenté secarme un poco, esa camiseta en mal estado, creo que solo terminase el trabajo hoy, deberia hacer limpieza de ropa urgente, me puse a su lado de nuevo y sonrei ladeadamente.

-Sabeis? tengo un libro en la especie de habitación donde duermo...si gustais os podria enseñar a partir de el...seguro sorprenderia a vuestros más allegados-
dije sonriendo, mientras encogia mis pies, apoyando mis brazos sobre las piernas, mirando el rio (?)


off:me salió corto Sad
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Lun Ago 09, 2010 1:07 pm

Reí cuando me dijo que ya estaba acostumbrado. En Hungría también solían hacer este tipo de temperaturas, pero casi nunca, por no decir, nunca, me había bañado en un lago. El palacio en el que vivíamos poseía muchos pero tenía prohibido acercarme a ellos, tan sólo para observarlo o retratarlos en algún cuadro. Mis actividades exteriores siempre se limitaban a dibujar la naturaleza o dar pequeños paseos para poder perderme entre ella. Envidiaba a Danny a por ello. A pesar que sus condiciones hubiesen sido más duras, él había podido gozar de muchas más cosas de las cuales yo no gozaría. Pero esta vez era una ocasión especial, no estaba atada a nadie ni tenía dos doncellas o criados vigilándome tras mi espalda. Sin pensarlo, fui sumergiéndome en el agua helada, convencida por sus palabras de romper con mi vida rutinaria. Ya me daba igual todo.

En el momento que me adentré, mis ojos se pusieron como dos platos y mantenía los brazos en alto como si, sabiendo que en el momento que los pusiese dentro, acabaría por convertirme en puro hielo y formar parte de este. Mis labios comenzaban a tiritar y me abracé a mi misma, con la intención de poder entrar algo en calor. Jamás había recibido un baño tan helado. Ahora justo cuando había entrado, él se había quedado fuera y se quedó observándome:

-Bueno, decís que no sabéis…os tendré que enseñar para que no hagáis el ridículo delante del rey-comencé a acercarme hasta donde estaba él. Mi vestido blanco flotando en la superficie líquida, cada vez haciéndose más pesado a medida que me movía. Le cogí de las manos, notando por un momento lo cálidas que estaban las suyas:- Veréis, el arma se coge en esta posición- cogí un palo que él tenía cerca y poniéndoselo en su mano, hice un breve gesto con su muñeca para que tuviese una idea de cómo debía sujetarla- Luchar podría ser como un baile. Así siempre lo he visto. Tenéis que moveros con gracia y agilidad. Estoy segura que podéis hacerlo y, no mancáis de resistencia- comenté entre risas, sabiendo que me dirigía que podía resistir a temperaturas muy frías.

Entonces me acordé que me había comentado que tenía un libro a partir del cual podría aprender de él. Sonreí abiertamente. Tan sólo la idea de pensar en que podría aprender un idioma tan exótico como el finlandés,provocaba que mi piel se pusiese aún más de gallina, si eso cabía por posible. Acerqué de nuevo mis manos a las suyas y, cogiéndolas volví a notar como se erizaba mi piel, pero esta vez por otra cosa que no llegaba a comprender. Retiré mis pensamientos de la cabeza, pensando que era el agua lo que me estaba haciendo delirar:

-Me encantaría. Devoro con avidez todo lo que sea las lenguas o cultura de otros países. Me sentiría muy honorada…ahora bien, debéis aprender una cosa, porque veo que me habéis cogido mucha confianza- le miré seriamente así como mi voz había adquirido un tono más frío- No debéis nunca fiaros de una princesa- antes de que pudiese reaccionar le estiré de los brazos para que volviese a caer al agua.
Mi risa en aquel momento, junto con el movimiento rápido del agua era lo que se escuchaba en aquella calurosa mañana. Sin duda, estaba siendo un día fantástico.


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Danny Hietala

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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Lun Ago 09, 2010 1:34 pm

Ella se metió, la veia tiritar, quizas habia sido mala idea tentarla a tirarse a un lago sin estar acostumbrada, mis ideas y yo...vi como sus ropajes flotaban y como poco a poco mientras salia, pesaban más o eso suponia, más que nada porque con tanta ropa que debian llevar, seria normal que pesara mucho, me miré a mi, a mis ropajes por acto reflejo y total era...una camisa y un pantalon, me daba igual.

La estuve esperando, esperé a que llegase a donde yo me encontraba, para poco despues oir lo que me decia, no prestaba atención, solo la oia, no la escuchaba, estaba como en una especie de nube invisible con ella, intenté volver en mi de manera disimulada, para cuando volvi, vi como ponia sus manos sobre las mias explicandome como manejar una espada...asi que era como un baile, pero tampoco sabia bailar...enrojeci un poco pero creo que no me vió, creo.

-Pero...-dije, esto me daba verguenza decirselo-no se bailar siquiera

Me senti hacer el ridiculo, que tenia para ser guardian, resistencia?, me giré a ella que parecia temblar aun, el notar sus manos sobre las mias, el saber que ella estaba acercandose a mi, tenia que resistir a no hacer ninguna locura, no, tenia que aguantar, era imposible que se fijase en mi, era...era yo? el corazon me iba a mil, intenté relajarme...concentrarme en lo que decia, pero solo oia a grandes rasgos lo que pronunciaba.

Luego sonrei, mirandola por unos momentos, perdiendome en sus ojos, su cabello, esa piel tan delicada que poseia pero que sabia...o almenos sospechaba, que era una princesa con ideas muy claras, una pequeña rebelde de su rango...pequeña con cariño, obvio.

-Me alegro que..-dije, sin terminar de acabar la frase porque cai al frío lago de nuevo, la temperatura de mi cuerpo volvio a aclimatarse de algun modo al lago, sentia el frio otra vez, pero era un frío que me gustaba...debia estar loco, si, debia estar loco.

-Ana!!-dije mojado solo sali al exterior del agua, dentro del lago, pero sonrei, aunque notaba las gotas caer sobre mis ojos, movi la cabeza para intentar secarmela, pero se me ocurrió una idea mejor, sali de alli corriendo y fui a por ella, por suerte no estaba muy lejos del lago, porque con lo que pesaba su traje, hice que nos tirasemos los dos en el frío lago, ella en mis brazos-waaaa-dije riendo, realmente estaba disfrutando de la mañana, no imaginaba que fuera asi el dia.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Miér Ago 11, 2010 8:52 pm

En el momento que lo tiré, intenté escapar como pude del lago. No podía evitar parar de reírme, al ver el chico intentando buscarme con la mirada.
Danny me estaba aportando unos pequeños minutos de felicidad y nuevas experiencias en nuevos días que jamás había vivido.

"Ana"

Hizo que me volviese a girar, para ver en su dirección y encontrarme con sus dos brazos fuertes que me agarraban y me volvían a arrastrar hacia el lago. De nuevo aquella sensación de frío invadió todos mis poros. Cerré por un instante los ojos dentro de la superficie cristalina, intentando así evitar el frío que estaba pasando. Con la ayuda de mis brazos conseguí salir de aquella opresión, escupiendo un poco de agua por mi boca. Curioso, no podía ni mantener mi boca cerrada bajo el agua. Su pequeño gruñido de felicidad, me obligó de nuevo a desviar mi mirada a él, que esta vez estaba tapada por mis mechones rubios. Los saqué con una mano, mientras con la otra le sapilcaba:

-Vos- alcé un dedo en un ademán amenzante pero también divertido- ¿Cómo osáis tirar a una dama un lago helado? Vergüenza, debería daros- dicho eso comencé a reír a carcajadas mientras volvía a acercarme a él.

-Os veis hermoso cuando sonreís- añadí dulcemente mientras apartaba un mechón rebelde que se le había puesto en la cara.

Mi movimiento se detuvo unos instantes allá. Sentí por un breve instante una chispa o sensación extraña. Como si de algo malo se tratase aparté rápidamente mi mano, llevándola a la otra para acariciarla. Mi mirada se volvió a desviar de la suya y, mi mente trabaja una excusa para que no se notase este raro cambio en mi. No entendía lo que me pasaba, pero sin duda se trataba de algo que jamás había experimentado:

-Bueno, decía que no sabía bailar. Yo le enseñaré, pero tendrá que ser fuera del agua porque sino aquí si que pareceremos patos mareados- comenté entre risas y con la intención de que no se notase mi fallo anterior.

Off: Siento que haya sido tan breve pero es que acabo de llegar y estoy cansadisima.
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MensajeTema: Re: Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)   Jue Ago 12, 2010 2:54 pm

La terminaba de tirar y ambos estabamos de nuevo en ese lago, al cual, pareciera o no, ya no notaba tan fresco como al principio, pero cuando logró deshacerse de mis manos, aunque claro, tambien colaboré con soltarla, no raptaba a princesas para lanzarlas al lago porque si...no, eso no venia en nuestra religión, no se de donde lo habría sacado, simplemente rodé los ojos ante tal pensamiento.

Luego cuando digamos olvidé aquellos pensamientos me centré de nuevo en mi invitada...o era yo el invitado de ella? no importaba, la idea principal es que ambos estabamos muy bien juntos, luego , cuando oi la primera frase que me dijo,no pude, sino echarme a reir...que poco me conocia, era un sin verguenza disimulado de la vida, si viera mi habitación, todo lo poseido, la mayoria era robado del mercado, por eso a la hora de hacer encargos allá ultimamente no iba, porque la gente me conocia un poco, el rostro angelical poco carecia de angelical.

-Deberia, vos lo habeis dicho...pero, no me da verguenza, princesita-dije riendo de manera picara y divertida por aquella situación, para cuando noté su mano apartarme un poco de flequillo y luego decirme aquello, creo que me debi poner rojo como un tomate de temporada, puse disimuladamente una mano en la cara, esta situacion era tan extraña, que no sabia que hacer, solo era un cumplido, solo eso...intentaba hacerme a la idea, un cumplido.

-Vos siempre os veis preciosa-dije mirandola apartando la mano de mi cara, pero creo que esa sinceridad mia estaba empezando a ser asquerosa incluso para mi, como me atrevia a decirle eso? iba a casarse...y yo...desvié la mirada, intentando pensar con claridad, luego la miré de nuevo y le cogi la mano, mi rostro aun debia estar enrojecido o eso suponia, pero siempre podia decir que era a causa del frio lago...escusa tan cutre que hasta un pobre mendigo no se la creeria.

Cuando me intentó quitar ese mechón, la tentativa de besarla aumentó considerablemente, de hecho, no queria que esta mañana pasase, no queria que este dia pasase...o que simplemente un dia me dijera que se volvia a Hungria y no podria verla en su viaje de vuelta, esos pensamientos se apoderaban de mi mente, mientras mis brazos pasaban por su cintura acercandola a mi, mis impulsos sobresalian a mi razonamiento, pero al tenerla tan cerca, fue como una caida a la realidad.

Pero simplemente me quedé perdiendome (para variar) en su mirada, su pelo, su fina piel...entonces dijo lo de bailar, enserio, me parecia que iba de ridiculo en ridiculo, la pisaria...aunque debia admitir que una pequeña parte de mi si queria bailar con ella, ya que nunca iria a ninguna festividad solo para nobles y reyes, era lo más cercano que estaria a una y que mejor que en la pareja que deseaba (?)

Entonces la solté lentamente, mirando el exterior, mi camisa que aun estaba por alli el suelo, esperando de nuevo a que me la pusiera o dejarsela, que era mi idea, porque no era de extrañar que tuviese frío, para cogerle una mano y salir los dos juntos al exterior, mojados, empecé a tener frío otra vez, pero solo fueron unos minutos, tambien tenia los labios morados.

Le entregué mi camisa para que la usara de toalla para secarse, no fuera que se resfriara por culpa mia, asi que se la eché un poco por encima, para que sintiera algo caliente y almenos aimanara su frio.

-Asi estará mejor-dije sonriendo

Los labios poco a poco empezaban a volver a su color natural, aunque siendo un rojo mas fuerte que de normal, para esperar a que estuviese bien y me enseñara a bailar, aunque no se para que me serviria en realidad, aparte de para hacer combates, quitando eso, el baile no me servia de mucho.
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Jardines, sucios jardines ( Ana Jagellón)
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